jueves, 31 de diciembre de 2009

Características de los cuentos




El escritor y sus métodos...

1) Muchos escritores utilizan al amor como forma de llamar la atención en un cuento. ¿A quién no le gusta encontrar algo de amor en cada historia? Por eso, para captar la atención de nuestros lectores se utilizan descripciones y acciones que lleguen al alma del lector, e incluso pueda llegar a sentirse parte de la historia.
2) Los escritores utilizamos nuestras propias sensaciones y sentimientos para recrearlos en los personajes. Utilizamos la escritura como forma de desahogo, como forma de dar a entender lo que sentimos.
3) Los sueños: Son una forma de hacer un cuento (si recordamos lo que ocurre en el sueño) que parte desde nuestro inconsciente en vez del consciente. Cuando soñamos estamos internados en nuestra propia mente, nuestro mundo. Puede ser que incluso nuestros sueños nos inspiren para recrearlo y, quizás, modificarlo para satisfacer ciertos sentimientos que no se satisfacen en la realidad.
4) La otra cara del escritor: Realmente el escritor escribe para expresar sus emociones y pensamientos. Sin decírselo a nadie, pero diciéndoselo a todos. El escritor necesita dar a conocer sus pensamientos y dejarse llevar por la imaginación sin importarle lo que piensen los demás de sus pensamientos.
El escritor posee sentimientos que jamás demuestra en la realidad pero los insinúa en sus historias.
5) El escritor y su relación con los personajes: El escritor o escritora crea al protagonista a “gusto y piaccere” para amarlo. El protagonista es el ideal de persona del escritor; mientras que el malo de la historia puede ser el rejunte de las personas odiadas por el escritor. Cada personaje debe poseer características distintas y que lo identifiquen.

Ejemplo de cuento con un poco de amor:
La ciudad nunca había sido mi fuerte, y luego de una estresada semana decidí alejarme de los problemas por unos días.
El aroma a pasto y a eucaliptus me relajó y decidí caminar un rato por el bosque.
Luego de tanto verde encuentro de a poco pastos mal crecidos, quemados. Al seguir el rastro de una naturaleza muerta encuentro una casona abandonada pero que aún se mantenía bastante bien.
Ya que hace años había perdido mi espíritu aventurero, ante esa impactante imagen, revivió. Entré a la casa como si fuera mía. Recorrí una por una las grandes habitaciones hasta que en una encuentro objetos que parecían de dibujo tapados con sucias sábanas blancas. El piso se encontraba manchado de espesa tinta negra y pedazos de pergaminos. Una de las pizarras de dibujo se destapó repentinamente, llevándome un gran susto en esa silenciosa y misteriosa casa haciéndome pensar en espíritus malignos y dejando volar mi imaginación. Tomé un pincel que había por ahí y un poco de tinta y apoyé apenas el pincel sobre la hoja cuando se dibujo una N. Esto me recordó inmediatamente a la persona que jamás le había expresado mis sentimientos; una persona que hace años había terminado el colegio, tal como yo, sin haberme siquiera abrazado un par de minutos.
Tratando de evitar esos pensamientos me dirigí al cuarto contiguo donde abundaban los espejos de todo tipo de formas. Al observarme en uno de ellos encontré la figura de la persona que no sabía nada de mí. Eso me llevó un gran susto al ver reflejándose en todos los espejos pude recordar con lujo de detalle sus cristalinos ojos y su delicada boca que jamás había tocado mis labios. Comenzó mi locura nuevamente, volvía a ser una tonta adolescente, parecía haber vuelto al pasado: otra vez el uniforme del colegio, mi banco marrón casi al lado del suyo y su voz replicando atención.
Al parecer tenía una segunda oportunidad para no arrepentirme de jamás haberlo hecho.
Me dirigí hacia Neidan, con la mente de una mujer de 25 años, pero aún lo seguía amando. La cobardía me atrapaba cada vez más y al fin de clases lo obligué a escucharme, él sabía que algo me pasaba porque lo notaba en mi mirada y se contuvo de insultarme.
Al mirarlo a los ojos para decirle todo llegaron las lágrimas y mientras caía una por una me arrepentía aún más de lo que estaba haciendo, pero sabía que sino después sería peor.
Estas fueron mis palabras:
“ Me enteré de que vas a hacerlo con Garamiet… siento mucho tener que decirte esto pero no puedo dejar que lo hagas, porque la vas a amar aún más… (caían cada vez más lagrimas y mis ojos se sonrojaban) y nunca tendría que haber dejado pasar tanto tiempo para decirte que te amo, que todas mis negaciones de amor eran mentira, que siempre te amé, desde antes de declararnos la guerra, desde que vi tus hermosos ojos, desde que sentí el calor de tu cuerpo, desde que hiciste mi canción. Te amo aunque vos me trates mal, aunque no me ames, aunque nunca me abraces y viva esperando una caricia tuya que jamás llega, una caricia verdadera.
Sus ojos empezaron a empañarse, Nahuel nunca me había visto llorar; y sabía desde un principio que esto pasaría pero no lo quería creer.
Me abrazó fuerte para que dejara de llorar y luego me besó y sentí lo que había esperado sentir por 10 años. Él se había confundido…
Sentí que había pasado poco tiempo y me encontraba en una casa, muy reconfortante, al parecer había perdido la conciencia.
Al volver a los 25 años, sola en mi casa me sentí satisfecha, completa, sin ninguna angustia porque sabía que había cumplido lo que dictaba mi corazón y algún día volvería a encontrar esos ojos celestes y me perdería en su mirada…
Quizás ese día sería el de completa enseñanza, ese día podía ser mañana cuando vuelva a sentir sus labios sobre los míos y sus ojos penetrantes en mí…

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