En esta casi finalizada mañana de sábado me dedicaré unos minutos a detallar un tema que me viene preocupando hace un tiempo.
"Es un tema de decisiones"-solía decirle a mi antiquísimo camarada y es en quien me baso para realizar esta fatídica entrada.
Me pregunté una y otra vez por qué a la gente le cuesta decidirse tanto con cosas que se suponen que son sencillas, como por ejemplo arreglar para verse con un amigo: algo que debería ser bastante sencillo y agradable se termina convirtiendo en una pesadilla llena de complicaciones. Complicaciones que, para mi punto de vista, ya dejan de tener sentido alguno, que son en vano, al pedo, como quieras decirle.
Me parece entonces que hoy en día las pequeñas cosas lindas y sencillas dejaron de existir como tales, sino que todo se convirtió en una enorme masa de problemas sin resolver y sin ganas de resolver, a nadie le interesa nada más que sí mismo, y eso se refleja en miles de formas y tratos de la gente.
Pero hoy me voy a dedicar a los jóvenes que no saben lo que quieren, que no se deciden por nada, ni en las decisiones que deberían ser muy simples. Es cuestión de que tomen la iniciativa de controlar ellos mismos su vida, buscarles el sentido a la vida y hacer realmente lo que desean hacer y no lo que están obligados a hacer. Porque, me pregunto, ¿de qué sirve hacer algo que uno no quiere hacer, haciéndolo entonces de mala gana y con cara de odio?, ¿por qué sienten que tienen que hacer aquello que les obligan sin hacer valer primero lo que ustedes quieren?
Un poco de autocontrol, elijan por sí mismos, no se dejen gobernar por nadie más, porque su vida es suya y nada más que suya. "La vida es corta y hay que disfrutarla" decía mi tan querida Tía (que en paz descanse). Y mucha razón tuvo, si uno no disfruta de lo que tiene, ¿para qué lo tiene?. A esto quería llegar, a este mensaje de disfrutar la vida más allá de todo, disfrutarla con un sentimiento de libertad, y hacer sólo lo que uno quiere hacer, sobre todo si se trata del fin de semana! Ya bastante que vamos obligados al colegio y no todas las veces se la pasa muy bien por razones obvias llamadas pruebas y estudios y trabajos que uno casi nunca tiene ganas de hacer (y me incluyo en ese grupo). Entonces, ya existe la obligación del colegio, llega el fin de semana ¿y también vas a seguir haciendo cosas que no te gustan y no tenés ganas?. ¿Para qué?. La adolescencia se pasa más rápido de lo que pensamos y si no disfrutamos ahora de este tiempito de pavear que tenemos todos los fines de semana, ¿cuándo lo vamos a disfrutar entonces?
sábado, 6 de agosto de 2011
viernes, 28 de enero de 2011
Estamos juntos en esto.
Hace poco que te conozco, y admito que jamás sospeché que terminarías siendo tan importante en mi vida. Tampoco descubrí el motivo de por qué lo sos. Pero fue uno de los mayores gustos haberte conocido. Incluso ya formás parte de ese grupo de personas que sé que nunca podré olvidar. Sos el único que con su discurso, su forma de hablar pudo lograr sacarme mis enojos en esos momentos de importante chinchudismo.
Siempre me sorprendió la paciencia que me tenés, hubo un par de veces que hasta yo me hubiese mandado a la miércoles, pero no lo hiciste, y eso, en su debido, correcto o apropiado momento no lo supe apreciar, pero ahora (y aquí) que me detengo a pensar un poquito en esta amena relación, que, aunque resulte extraño decirlo, recién está comenzando, por más que sienta que todo comenzó hace años.
No creo conocerte mucho como persona, sospecho que es sólo una pequeña parte la que, por ahora, he percibido en estas amables y cálidas temperaturas del verano; tan ansiado y esperado, y que con tal rapidez va pasando... Y cuando llegue el colegio! Espero no verte muy chinchudito y que podamos seguir jodiendo como hasta ahora lo hicimos y tan bien nos está saliendo, o por lo menos, desde mi humilde opinión, eso es lo que creo.
Pensar que esta entrada se hubiese llamado “Te veré allí “, y jamás podría haber contado con la profundidad que ahora a este escrito le trato de dar. Hubiese contado, entonces, con reiteradas explicaciones acerca de lo que la amistad se trata. Pero me alegra en grado sumo haber cambiado todo aquello, que con falsas poesías admito que empezaba, para haberle dado una nueva resolución a esta casi fracasada entrada. Me atrevería a decir que vos fuiste la solución.
Te imaginarás cómo lamente los hechos desafortunados de ayer… Aquellos que conllevaron a una nueva locura, un nuevo desasosiego, una nueva frustración, que a cuestas intento sobrellevar, en estos apacibles momentos del mediodía (hubiese preferido decir “de la mañana”, pero varias cosas me impidieron que la mañana haya sido para reescribir la belleza que un infortunio me robó).
Me arriesgaría al decir que ayer fue la primera vez que al escucharte a través del teléfono, (que en incontables veces se quedaba sin batería, más esta madrugada no fue la excepción) realmente te escuché y fui consciente de con quién hablaba, quién estaba escuchando en aquellas horas, (mientras el sol comenzaba a vislumbrar sus primeros rayos y los pajaritos cantaban sin equivocarse de horario) mi retahíla de tristezas y fracasos, también mis chistes y mi risa; compartiendo todas aquellas cosas que conforman una amistad; el jolgorio y también el consuelo.
Espero que haya sido esta (también, dentro de lo posible) una buena resolución a una entrada que comenzó con fastidios y variadas interrupciones, pero que ahora concluye revelando lo importante que hace tiempo empezaste a ser para mí.
De modo que intuyo que a esta altura del partido sabrás a la perfección de quien pude haber estado hablando todo este tiempo.
Del chinchudito ideal, el que nunca por nadie podría cambiar...
Jaa… ¿Quién otro sino?
Siempre me sorprendió la paciencia que me tenés, hubo un par de veces que hasta yo me hubiese mandado a la miércoles, pero no lo hiciste, y eso, en su debido, correcto o apropiado momento no lo supe apreciar, pero ahora (y aquí) que me detengo a pensar un poquito en esta amena relación, que, aunque resulte extraño decirlo, recién está comenzando, por más que sienta que todo comenzó hace años.
No creo conocerte mucho como persona, sospecho que es sólo una pequeña parte la que, por ahora, he percibido en estas amables y cálidas temperaturas del verano; tan ansiado y esperado, y que con tal rapidez va pasando... Y cuando llegue el colegio! Espero no verte muy chinchudito y que podamos seguir jodiendo como hasta ahora lo hicimos y tan bien nos está saliendo, o por lo menos, desde mi humilde opinión, eso es lo que creo.
Pensar que esta entrada se hubiese llamado “Te veré allí “, y jamás podría haber contado con la profundidad que ahora a este escrito le trato de dar. Hubiese contado, entonces, con reiteradas explicaciones acerca de lo que la amistad se trata. Pero me alegra en grado sumo haber cambiado todo aquello, que con falsas poesías admito que empezaba, para haberle dado una nueva resolución a esta casi fracasada entrada. Me atrevería a decir que vos fuiste la solución.
Te imaginarás cómo lamente los hechos desafortunados de ayer… Aquellos que conllevaron a una nueva locura, un nuevo desasosiego, una nueva frustración, que a cuestas intento sobrellevar, en estos apacibles momentos del mediodía (hubiese preferido decir “de la mañana”, pero varias cosas me impidieron que la mañana haya sido para reescribir la belleza que un infortunio me robó).
Me arriesgaría al decir que ayer fue la primera vez que al escucharte a través del teléfono, (que en incontables veces se quedaba sin batería, más esta madrugada no fue la excepción) realmente te escuché y fui consciente de con quién hablaba, quién estaba escuchando en aquellas horas, (mientras el sol comenzaba a vislumbrar sus primeros rayos y los pajaritos cantaban sin equivocarse de horario) mi retahíla de tristezas y fracasos, también mis chistes y mi risa; compartiendo todas aquellas cosas que conforman una amistad; el jolgorio y también el consuelo.
Espero que haya sido esta (también, dentro de lo posible) una buena resolución a una entrada que comenzó con fastidios y variadas interrupciones, pero que ahora concluye revelando lo importante que hace tiempo empezaste a ser para mí.
De modo que intuyo que a esta altura del partido sabrás a la perfección de quien pude haber estado hablando todo este tiempo.
Del chinchudito ideal, el que nunca por nadie podría cambiar...
Jaa… ¿Quién otro sino?
martes, 25 de enero de 2011
El muro de los lamentos.
Hace tiempo que me aqueja un gran problema:
Extraño horrores la escritura de cuentos, nuevas historias... Mis sentimientos se apoderan de todo, y la imaginación no logra tomar el poder; jamás volvieron a surgir nuevas ideas, detesto la poca creatividad de mi mente. Me pregunto dónde habrá quedado esa maravillosa niña que todo lo imaginaba y aquellos relatos escribía... Aquella a la que no le importaba ni un poco su enojo, o su tristeza y todo lo desahogaba en cuentos, en sueños, en estupendas imaginaciones.
Varias ideas al día, cuentos de rutina, sueños de persecuciones y poderes de vuelo. Pues ¿dónde están ? Hace tiempo que los busco, pero de este modo, mucho menos llegan a mi. En los tiempos de antaño, venían a mí sin problema alguno; pero creo que al madurar, decidieron alejarse de mí, para que ocupe la mente en otras cosas... Cosas que ya no tienen sentido alguno, que sólo me causan más dolor y amargura. Discuciones que no llegan a nada, que, en un momento dado, ya ni sé cómo empezaron, pero que no puedo terminar.
Deseo con mucho ímpetu olvidar todos los sentimientos rutinarios , que reemplazaron a las maravillosas ideas de escritura, que me hicieron tanto mal y que de nada ayudan.
Volver a encontrarme con las letras, con las ideas, con todas aquellas imágenes que venían a mi mente en el momento de escribir.
Ya no poseo tales imágenes, son simplemente sentimientos una y otra vez, pero la mente solo sigue en blanco.
Los hechos de vida influyeron muchísimo en este rotundo y terrible cambio. Varias cosas cambiaron para bien, pero me llevaron a empezar a sentir cada vez más cosas.
Lamento decirlo... mi imaginación hace tiempo decidió dejar los pies en la tierra... El poder del vuelo nunca retornó...
Extraño horrores la escritura de cuentos, nuevas historias... Mis sentimientos se apoderan de todo, y la imaginación no logra tomar el poder; jamás volvieron a surgir nuevas ideas, detesto la poca creatividad de mi mente. Me pregunto dónde habrá quedado esa maravillosa niña que todo lo imaginaba y aquellos relatos escribía... Aquella a la que no le importaba ni un poco su enojo, o su tristeza y todo lo desahogaba en cuentos, en sueños, en estupendas imaginaciones.
Varias ideas al día, cuentos de rutina, sueños de persecuciones y poderes de vuelo. Pues ¿dónde están ? Hace tiempo que los busco, pero de este modo, mucho menos llegan a mi. En los tiempos de antaño, venían a mí sin problema alguno; pero creo que al madurar, decidieron alejarse de mí, para que ocupe la mente en otras cosas... Cosas que ya no tienen sentido alguno, que sólo me causan más dolor y amargura. Discuciones que no llegan a nada, que, en un momento dado, ya ni sé cómo empezaron, pero que no puedo terminar.
Deseo con mucho ímpetu olvidar todos los sentimientos rutinarios , que reemplazaron a las maravillosas ideas de escritura, que me hicieron tanto mal y que de nada ayudan.
Volver a encontrarme con las letras, con las ideas, con todas aquellas imágenes que venían a mi mente en el momento de escribir.
Ya no poseo tales imágenes, son simplemente sentimientos una y otra vez, pero la mente solo sigue en blanco.
Los hechos de vida influyeron muchísimo en este rotundo y terrible cambio. Varias cosas cambiaron para bien, pero me llevaron a empezar a sentir cada vez más cosas.
Lamento decirlo... mi imaginación hace tiempo decidió dejar los pies en la tierra... El poder del vuelo nunca retornó...
domingo, 21 de noviembre de 2010
Por siempre en mí.
Es increíble, pero de la última persona a la que me dediqué largo tiempo a hablar es la misma de la que voy a hablar en estos sumidos instantes de una mezcla de confusión-tristeza-desasosiego-dolor. Una cantidad algo impresisa de emociones que conllevan a deliberados pensamientos sobre aquella eterna amistad, hermandad, o como quiera llamarse, ya ni siquiera se si posee un nombre exacto.
Todo venía bastante bien hasta que se comenzaron a notar indirectas de su parte, indirectas que en mi correcta (o quizás algo incorrecta) inocencia tomé como bromas, pero que luego aclaró que no lo eran. Entonces, ¿qué pensar? Desde mi ingenuo punto de vista decidí seguirle la corriente. Ese fue el primer error.
Luego todo se tornó en un "romántico" clima donde cada cosa que decíamos nos llevaba a incontables imaginaciones con la otra persona. Paso a aclarar que esta conversación fue por msn.
Elos aquí el problema: tanto imaginar más el acostumbramiento a ser correctamente alagada y perseguida, buscada constantemente; que ahora que no me esta atras diciendome aquellas cosas no puedo soportarlo y le recrimino todo el tiempo cosas, me pongo celosa porque ya no puedo soportar que no me esté atras, lo necesito.
Entonces, ¿para qué me dijo todas esas cosas si luego se iba a olvidar de mi existencia? (En una exagerada cuestión)
Así es como lo siento, además de que me encante negarle cosas por el hecho de que una amistad es lo que tenemos más no otra cosa. Pero me vuelve loca que ahora no continúe insistiéndome, porque esas cosas me hacen sentir querida, casi amada y ahora no puedo vivir sin eso.
Por eso voy a intentar permanecer neutral ante todo y olvidarme de él aunque me duela en el alma, aunque vaya a extrañar demasiado sus cálidos abrazos y sus caricias, que no se pueden comparar con los de ningún otro amigo, por más que haya intentado reemplazar la falta de su presencia y de su cariño.
Otros me dicen que inconscientemente me estoy enamorando de él. Realmente no lo creo, y si es así por siempre lo voy a negar, porque jamás arruinaría la amistad que nos une, porque sinceramente no podría ser feliz si lo pierdo, y cuando estoy alejada de él , me siento muy mal, siento que me falta algo.
Siempre dice que me quiere más de lo que yo lo quiero a él, pero si leyera esto se daría cuenta de que está profundamente equivocado y de que muchas veces encabeza la lista de las personas que más quiero.
Espero que jamás me vuelva a confundir así, porque es un dolor interno muy grande el que me produce que no me esté atras diciéndome cosas lindas... Y después me dice que lo cambio por otros. Busco en otras personas las cosas que él me deja de dar.
Todo venía bastante bien hasta que se comenzaron a notar indirectas de su parte, indirectas que en mi correcta (o quizás algo incorrecta) inocencia tomé como bromas, pero que luego aclaró que no lo eran. Entonces, ¿qué pensar? Desde mi ingenuo punto de vista decidí seguirle la corriente. Ese fue el primer error.
Luego todo se tornó en un "romántico" clima donde cada cosa que decíamos nos llevaba a incontables imaginaciones con la otra persona. Paso a aclarar que esta conversación fue por msn.
Elos aquí el problema: tanto imaginar más el acostumbramiento a ser correctamente alagada y perseguida, buscada constantemente; que ahora que no me esta atras diciendome aquellas cosas no puedo soportarlo y le recrimino todo el tiempo cosas, me pongo celosa porque ya no puedo soportar que no me esté atras, lo necesito.
Entonces, ¿para qué me dijo todas esas cosas si luego se iba a olvidar de mi existencia? (En una exagerada cuestión)
Así es como lo siento, además de que me encante negarle cosas por el hecho de que una amistad es lo que tenemos más no otra cosa. Pero me vuelve loca que ahora no continúe insistiéndome, porque esas cosas me hacen sentir querida, casi amada y ahora no puedo vivir sin eso.
Por eso voy a intentar permanecer neutral ante todo y olvidarme de él aunque me duela en el alma, aunque vaya a extrañar demasiado sus cálidos abrazos y sus caricias, que no se pueden comparar con los de ningún otro amigo, por más que haya intentado reemplazar la falta de su presencia y de su cariño.
Otros me dicen que inconscientemente me estoy enamorando de él. Realmente no lo creo, y si es así por siempre lo voy a negar, porque jamás arruinaría la amistad que nos une, porque sinceramente no podría ser feliz si lo pierdo, y cuando estoy alejada de él , me siento muy mal, siento que me falta algo.
Siempre dice que me quiere más de lo que yo lo quiero a él, pero si leyera esto se daría cuenta de que está profundamente equivocado y de que muchas veces encabeza la lista de las personas que más quiero.
Espero que jamás me vuelva a confundir así, porque es un dolor interno muy grande el que me produce que no me esté atras diciéndome cosas lindas... Y después me dice que lo cambio por otros. Busco en otras personas las cosas que él me deja de dar.
miércoles, 25 de agosto de 2010
El camino hacia la felicidad
Gracias a la cruel advertencia de mi hermana, cruel debido al oportuno momento en que me comentó aquella petición, que, recordando momento felices, vivo con mucha mas alegría que la anterior llevada.
La confusión continúa, pero supongo que es inevitable, debido a aquellos aspectos que conforman aquella extraña amistad, aquella hermandad, aquella confusión que siempre las distintas situaciones me crean...
Se lo dije, sí. Y sin temor a nada. Pero en el momento de responder a sus preguntas, comencé a fallar, a dudar, a crear un ambiente de cuestionamiento y de enfermiza locura (tan enfermiza como el Farmville).
Lo extraño a cada rato y no sé por qué. Esto no está bien, llueve del revés.
La confusión continúa, pero supongo que es inevitable, debido a aquellos aspectos que conforman aquella extraña amistad, aquella hermandad, aquella confusión que siempre las distintas situaciones me crean...
Se lo dije, sí. Y sin temor a nada. Pero en el momento de responder a sus preguntas, comencé a fallar, a dudar, a crear un ambiente de cuestionamiento y de enfermiza locura (tan enfermiza como el Farmville).
Lo extraño a cada rato y no sé por qué. Esto no está bien, llueve del revés.
martes, 16 de marzo de 2010
En mis sueños

20/2/10: Sueño: Las dos vidas
Primera y errónea vida: Me encontraba aparentemente en mi hogar en plena noche cerrada, no podía dormir a causa de una fiesta que se celebraba en la casa contigua. Me acerco para ver qué hacían y parecía una fiesta normal con un dejo de rareza que se sentía en el aire. En un abrir y cerrar de ojos la rareza comenzaba a notarse cuando la magia macumbé había tomado las mentes de los invitados. En ese preciso instante fue cuando comencé a huir de ese lugar pero desgraciadamente un hombre blanco algo gordo y de cara redonda y bajito me había visto.
Esa noche no pude dormir del todo tranquila. A la mañana siguiente me encontraba en el cine mirando una película de zombis bastante impresionante a decir verdad. En la salida del cine aparece el mismo señor blanco de cara redonda quien me empieza a hablar influyéndome a que me una a su grupo (debería ser el mismo de la fiesta de anoche y, de hecho, lo era). Algún impulso extraño me lleva a unirme a ese grupo al cual siempre noté muy extraño.
Todo iba bien hasta que advertí quiénes era y qué hacían. Me quise escapar pero ya era tarde: lograrían convertirme en zombi como ellos. Entonces comienza la persecución.
Puedo utilizar el poder del vuelo pero no en demasía de modo que escapar a pie podría ser un tanto más rápido, así que la escapada se daría de esas dos formas.
La persecución continúa sin hacerse más amena, de hecho, se acrecentaba cada vez más hasta llegar a un bosque donde en sus profundidades se encontraba una casa que por dentro era blanca y luminosa pero con un dejo lúgubre.
Hacía rato ya que mis persecutores no se encontraban a simple vista, de modo que pensaba que los había perdido. ¡Pero no! Ellos estaban exactamente en la misma casa con un plan diseñado exclusivamente para eliminarme.
En los recónditos lugares de aquella casa se encontraban cada uno de los integrantes del grupo (que admito que eran unos cuantos) con dos armas blancas, preferentemente cuchillas, dispuestas a aniquilarme para luego convertirme en zombi. Pude escapar bastante bien recibiendo algún que otro rasguño pero evitando las gotas de sangre a pesar de que cada uno de los negociadores de la muerte se encontraban en lugares estratégicos y bien escondidos de modo que siempre me agarraban de sorpresa sin poder ahuyentar los problemas.
Al final atravieso una cocina ya muy confiada mientras abría la puerta y se encontraba el integrante más matón de todos con dos cuchillas y un cartel que no recuerdo exactamente qué decía pero indicaba que ese era el final de mi andar. Toda esta descripción la puedo hacer de un vistazo de pocos segundos porque al instante, ya sin fuerzas para defenderme, siento el terrible dolor y ardor que ocasiona un corte profundo en la mano y el que inmovilizaba: un corte profundo en la pierna. Ya espantada por todo lo ocurrido, me limito a empujarlo y correr a más no poder con todos los dolores, rasguños y ardores que atacaban a mi ya cansado cuerpo llegando al patio de aquella mortífera casa cuando solamente observo y apenas siento en mi cuerpo como aparece mi imagen enfrentándose a la llamada de la muerto y a los ex colegas de un grupo maldito quienes me rodeaban dispuestos todos y cada uno de ellos a matarme cuando el último matón me corta a la mitad convirtiendo así cada mitad en un zombi que ningún parecido tenía conmigo y ya los negociadores de la muerte se habían convertido en zombis grises también. Esas imágenes por suerte las pude simplemente ver y apenas sentir pero eso no significaba que no me hubiera ocurrido [De hecho era mi espíritu muerto quien relataba todas estas historias…]
Segunda vida mortificada: Me volvía a encontrar en el cine, esta vez completamente sola volviendo a ver la misma terrible película de zombis pero consciente de todo lo que me podría pasar en las consiguientes horas y proponiéndome a mí misma cambiar todos los hechos sabiendo que se me había dado la oportunidad de vivir una segunda vida proponiéndome la misma complicada situación. Al salir del cine ya sabía hasta a quién iba a ver: allí se encontraba en la calle de en frente el señor blanco, gordo, bajito y su cabeza redondeada esperándome para la propuesta que llevaría a mi muerte. Su mirada parecía que sabía muy bien qué tendría que hacer, incluso reflejaba también que sabía todo lo que había pasado en mi anterior vida con el propósito de repetir el dolor de mi muerte sin la posibilidad de volver a vivir por enésima vez la misma vida para evadir tales acontecimientos.
Entonces, luego de aquellos pensamientos me decidí a salir del cine. Allí estaba el señor de cara redonda esperándome y como lo ignoro me empieza a seguir. Se acercaba a pasos acelerados de modo que empiezo a correr cuando por fortuna aparece una chica que era mi amiga y nos dirigimos tranquilamente a su casa cuando ya (al cambiar la disposición de los hechos) había perdido la vista del negociador de las muertes…
Primera y errónea vida: Me encontraba aparentemente en mi hogar en plena noche cerrada, no podía dormir a causa de una fiesta que se celebraba en la casa contigua. Me acerco para ver qué hacían y parecía una fiesta normal con un dejo de rareza que se sentía en el aire. En un abrir y cerrar de ojos la rareza comenzaba a notarse cuando la magia macumbé había tomado las mentes de los invitados. En ese preciso instante fue cuando comencé a huir de ese lugar pero desgraciadamente un hombre blanco algo gordo y de cara redonda y bajito me había visto.
Esa noche no pude dormir del todo tranquila. A la mañana siguiente me encontraba en el cine mirando una película de zombis bastante impresionante a decir verdad. En la salida del cine aparece el mismo señor blanco de cara redonda quien me empieza a hablar influyéndome a que me una a su grupo (debería ser el mismo de la fiesta de anoche y, de hecho, lo era). Algún impulso extraño me lleva a unirme a ese grupo al cual siempre noté muy extraño.
Todo iba bien hasta que advertí quiénes era y qué hacían. Me quise escapar pero ya era tarde: lograrían convertirme en zombi como ellos. Entonces comienza la persecución.
Puedo utilizar el poder del vuelo pero no en demasía de modo que escapar a pie podría ser un tanto más rápido, así que la escapada se daría de esas dos formas.
La persecución continúa sin hacerse más amena, de hecho, se acrecentaba cada vez más hasta llegar a un bosque donde en sus profundidades se encontraba una casa que por dentro era blanca y luminosa pero con un dejo lúgubre.
Hacía rato ya que mis persecutores no se encontraban a simple vista, de modo que pensaba que los había perdido. ¡Pero no! Ellos estaban exactamente en la misma casa con un plan diseñado exclusivamente para eliminarme.
En los recónditos lugares de aquella casa se encontraban cada uno de los integrantes del grupo (que admito que eran unos cuantos) con dos armas blancas, preferentemente cuchillas, dispuestas a aniquilarme para luego convertirme en zombi. Pude escapar bastante bien recibiendo algún que otro rasguño pero evitando las gotas de sangre a pesar de que cada uno de los negociadores de la muerte se encontraban en lugares estratégicos y bien escondidos de modo que siempre me agarraban de sorpresa sin poder ahuyentar los problemas.
Al final atravieso una cocina ya muy confiada mientras abría la puerta y se encontraba el integrante más matón de todos con dos cuchillas y un cartel que no recuerdo exactamente qué decía pero indicaba que ese era el final de mi andar. Toda esta descripción la puedo hacer de un vistazo de pocos segundos porque al instante, ya sin fuerzas para defenderme, siento el terrible dolor y ardor que ocasiona un corte profundo en la mano y el que inmovilizaba: un corte profundo en la pierna. Ya espantada por todo lo ocurrido, me limito a empujarlo y correr a más no poder con todos los dolores, rasguños y ardores que atacaban a mi ya cansado cuerpo llegando al patio de aquella mortífera casa cuando solamente observo y apenas siento en mi cuerpo como aparece mi imagen enfrentándose a la llamada de la muerto y a los ex colegas de un grupo maldito quienes me rodeaban dispuestos todos y cada uno de ellos a matarme cuando el último matón me corta a la mitad convirtiendo así cada mitad en un zombi que ningún parecido tenía conmigo y ya los negociadores de la muerte se habían convertido en zombis grises también. Esas imágenes por suerte las pude simplemente ver y apenas sentir pero eso no significaba que no me hubiera ocurrido [De hecho era mi espíritu muerto quien relataba todas estas historias…]
Segunda vida mortificada: Me volvía a encontrar en el cine, esta vez completamente sola volviendo a ver la misma terrible película de zombis pero consciente de todo lo que me podría pasar en las consiguientes horas y proponiéndome a mí misma cambiar todos los hechos sabiendo que se me había dado la oportunidad de vivir una segunda vida proponiéndome la misma complicada situación. Al salir del cine ya sabía hasta a quién iba a ver: allí se encontraba en la calle de en frente el señor blanco, gordo, bajito y su cabeza redondeada esperándome para la propuesta que llevaría a mi muerte. Su mirada parecía que sabía muy bien qué tendría que hacer, incluso reflejaba también que sabía todo lo que había pasado en mi anterior vida con el propósito de repetir el dolor de mi muerte sin la posibilidad de volver a vivir por enésima vez la misma vida para evadir tales acontecimientos.
Entonces, luego de aquellos pensamientos me decidí a salir del cine. Allí estaba el señor de cara redonda esperándome y como lo ignoro me empieza a seguir. Se acercaba a pasos acelerados de modo que empiezo a correr cuando por fortuna aparece una chica que era mi amiga y nos dirigimos tranquilamente a su casa cuando ya (al cambiar la disposición de los hechos) había perdido la vista del negociador de las muertes…
sábado, 6 de marzo de 2010
Cavilaciones

Son esos días en los que me detengo a pensar en los acontecimientos pasados; y ese día es hoy, aquí, en este momento, sintiendo el roce de la lapicera con la hoja de papel, en medio de tanto silencio y quietud.
Me detengo cavilando ahora si en que mis situaciones normales fueron dadas para que sean siempre así. A la mínima de cambio en este tipo de tesitura, el miedo se apodera de mí soberanamente. No deseo considerarme un "lobo estepario" pero admito que tengo y tuve muchas de sus características, la soledad tan sombría y a veces placentera, sentirse fuera de este mundo y parte de otro totalmente diferente, espiritual y sensible.
Espero mucho más de lo que tengo y no puedo soportar la triste situación de mi propia cotidianeidad, pero una vez que aquello cambió no resultó ser lo que pensaba, aunque fuese sólo unos pequeños y cálidos momentos, no puedo dejar de pensar en que quizás dentro de la cotidianeidad todo estuviese mejo. Dejar de tratar de cambiar mi situación a toda costa y vivir la vida que tengo ahora en estos instantes, escribiendo y leyendo sin esperar una única cosa pero añorando muchas otras, y dejar que el tiempo, el destino, el azar o quien sea decida qué cambios hacer y cómo hacerlos. Dejar el fluir el tiempo como dejo que el oleaje del mar me lleve en una plácida cama de pequeñas y reconfortantes olas.
El destino es un medio que ataña a muchas personas, pero no quiero ser parte de la multitud de siempre y olvidarme por completo de ese miedo, tengo muchos otros por los cuales fria y calculadamente preocuparme; otra vez iré contra la corriente, aunque para ello haya que bracear con ganas.
Llegó la hora, pues, de salir del ostracismo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)