Hace tiempo que me aqueja un gran problema:
Extraño horrores la escritura de cuentos, nuevas historias... Mis sentimientos se apoderan de todo, y la imaginación no logra tomar el poder; jamás volvieron a surgir nuevas ideas, detesto la poca creatividad de mi mente. Me pregunto dónde habrá quedado esa maravillosa niña que todo lo imaginaba y aquellos relatos escribía... Aquella a la que no le importaba ni un poco su enojo, o su tristeza y todo lo desahogaba en cuentos, en sueños, en estupendas imaginaciones.
Varias ideas al día, cuentos de rutina, sueños de persecuciones y poderes de vuelo. Pues ¿dónde están ? Hace tiempo que los busco, pero de este modo, mucho menos llegan a mi. En los tiempos de antaño, venían a mí sin problema alguno; pero creo que al madurar, decidieron alejarse de mí, para que ocupe la mente en otras cosas... Cosas que ya no tienen sentido alguno, que sólo me causan más dolor y amargura. Discuciones que no llegan a nada, que, en un momento dado, ya ni sé cómo empezaron, pero que no puedo terminar.
Deseo con mucho ímpetu olvidar todos los sentimientos rutinarios , que reemplazaron a las maravillosas ideas de escritura, que me hicieron tanto mal y que de nada ayudan.
Volver a encontrarme con las letras, con las ideas, con todas aquellas imágenes que venían a mi mente en el momento de escribir.
Ya no poseo tales imágenes, son simplemente sentimientos una y otra vez, pero la mente solo sigue en blanco.
Los hechos de vida influyeron muchísimo en este rotundo y terrible cambio. Varias cosas cambiaron para bien, pero me llevaron a empezar a sentir cada vez más cosas.
Lamento decirlo... mi imaginación hace tiempo decidió dejar los pies en la tierra... El poder del vuelo nunca retornó...
martes, 25 de enero de 2011
domingo, 21 de noviembre de 2010
Por siempre en mí.
Es increíble, pero de la última persona a la que me dediqué largo tiempo a hablar es la misma de la que voy a hablar en estos sumidos instantes de una mezcla de confusión-tristeza-desasosiego-dolor. Una cantidad algo impresisa de emociones que conllevan a deliberados pensamientos sobre aquella eterna amistad, hermandad, o como quiera llamarse, ya ni siquiera se si posee un nombre exacto.
Todo venía bastante bien hasta que se comenzaron a notar indirectas de su parte, indirectas que en mi correcta (o quizás algo incorrecta) inocencia tomé como bromas, pero que luego aclaró que no lo eran. Entonces, ¿qué pensar? Desde mi ingenuo punto de vista decidí seguirle la corriente. Ese fue el primer error.
Luego todo se tornó en un "romántico" clima donde cada cosa que decíamos nos llevaba a incontables imaginaciones con la otra persona. Paso a aclarar que esta conversación fue por msn.
Elos aquí el problema: tanto imaginar más el acostumbramiento a ser correctamente alagada y perseguida, buscada constantemente; que ahora que no me esta atras diciendome aquellas cosas no puedo soportarlo y le recrimino todo el tiempo cosas, me pongo celosa porque ya no puedo soportar que no me esté atras, lo necesito.
Entonces, ¿para qué me dijo todas esas cosas si luego se iba a olvidar de mi existencia? (En una exagerada cuestión)
Así es como lo siento, además de que me encante negarle cosas por el hecho de que una amistad es lo que tenemos más no otra cosa. Pero me vuelve loca que ahora no continúe insistiéndome, porque esas cosas me hacen sentir querida, casi amada y ahora no puedo vivir sin eso.
Por eso voy a intentar permanecer neutral ante todo y olvidarme de él aunque me duela en el alma, aunque vaya a extrañar demasiado sus cálidos abrazos y sus caricias, que no se pueden comparar con los de ningún otro amigo, por más que haya intentado reemplazar la falta de su presencia y de su cariño.
Otros me dicen que inconscientemente me estoy enamorando de él. Realmente no lo creo, y si es así por siempre lo voy a negar, porque jamás arruinaría la amistad que nos une, porque sinceramente no podría ser feliz si lo pierdo, y cuando estoy alejada de él , me siento muy mal, siento que me falta algo.
Siempre dice que me quiere más de lo que yo lo quiero a él, pero si leyera esto se daría cuenta de que está profundamente equivocado y de que muchas veces encabeza la lista de las personas que más quiero.
Espero que jamás me vuelva a confundir así, porque es un dolor interno muy grande el que me produce que no me esté atras diciéndome cosas lindas... Y después me dice que lo cambio por otros. Busco en otras personas las cosas que él me deja de dar.
Todo venía bastante bien hasta que se comenzaron a notar indirectas de su parte, indirectas que en mi correcta (o quizás algo incorrecta) inocencia tomé como bromas, pero que luego aclaró que no lo eran. Entonces, ¿qué pensar? Desde mi ingenuo punto de vista decidí seguirle la corriente. Ese fue el primer error.
Luego todo se tornó en un "romántico" clima donde cada cosa que decíamos nos llevaba a incontables imaginaciones con la otra persona. Paso a aclarar que esta conversación fue por msn.
Elos aquí el problema: tanto imaginar más el acostumbramiento a ser correctamente alagada y perseguida, buscada constantemente; que ahora que no me esta atras diciendome aquellas cosas no puedo soportarlo y le recrimino todo el tiempo cosas, me pongo celosa porque ya no puedo soportar que no me esté atras, lo necesito.
Entonces, ¿para qué me dijo todas esas cosas si luego se iba a olvidar de mi existencia? (En una exagerada cuestión)
Así es como lo siento, además de que me encante negarle cosas por el hecho de que una amistad es lo que tenemos más no otra cosa. Pero me vuelve loca que ahora no continúe insistiéndome, porque esas cosas me hacen sentir querida, casi amada y ahora no puedo vivir sin eso.
Por eso voy a intentar permanecer neutral ante todo y olvidarme de él aunque me duela en el alma, aunque vaya a extrañar demasiado sus cálidos abrazos y sus caricias, que no se pueden comparar con los de ningún otro amigo, por más que haya intentado reemplazar la falta de su presencia y de su cariño.
Otros me dicen que inconscientemente me estoy enamorando de él. Realmente no lo creo, y si es así por siempre lo voy a negar, porque jamás arruinaría la amistad que nos une, porque sinceramente no podría ser feliz si lo pierdo, y cuando estoy alejada de él , me siento muy mal, siento que me falta algo.
Siempre dice que me quiere más de lo que yo lo quiero a él, pero si leyera esto se daría cuenta de que está profundamente equivocado y de que muchas veces encabeza la lista de las personas que más quiero.
Espero que jamás me vuelva a confundir así, porque es un dolor interno muy grande el que me produce que no me esté atras diciéndome cosas lindas... Y después me dice que lo cambio por otros. Busco en otras personas las cosas que él me deja de dar.
miércoles, 25 de agosto de 2010
El camino hacia la felicidad
Gracias a la cruel advertencia de mi hermana, cruel debido al oportuno momento en que me comentó aquella petición, que, recordando momento felices, vivo con mucha mas alegría que la anterior llevada.
La confusión continúa, pero supongo que es inevitable, debido a aquellos aspectos que conforman aquella extraña amistad, aquella hermandad, aquella confusión que siempre las distintas situaciones me crean...
Se lo dije, sí. Y sin temor a nada. Pero en el momento de responder a sus preguntas, comencé a fallar, a dudar, a crear un ambiente de cuestionamiento y de enfermiza locura (tan enfermiza como el Farmville).
Lo extraño a cada rato y no sé por qué. Esto no está bien, llueve del revés.
La confusión continúa, pero supongo que es inevitable, debido a aquellos aspectos que conforman aquella extraña amistad, aquella hermandad, aquella confusión que siempre las distintas situaciones me crean...
Se lo dije, sí. Y sin temor a nada. Pero en el momento de responder a sus preguntas, comencé a fallar, a dudar, a crear un ambiente de cuestionamiento y de enfermiza locura (tan enfermiza como el Farmville).
Lo extraño a cada rato y no sé por qué. Esto no está bien, llueve del revés.
martes, 16 de marzo de 2010
En mis sueños

20/2/10: Sueño: Las dos vidas
Primera y errónea vida: Me encontraba aparentemente en mi hogar en plena noche cerrada, no podía dormir a causa de una fiesta que se celebraba en la casa contigua. Me acerco para ver qué hacían y parecía una fiesta normal con un dejo de rareza que se sentía en el aire. En un abrir y cerrar de ojos la rareza comenzaba a notarse cuando la magia macumbé había tomado las mentes de los invitados. En ese preciso instante fue cuando comencé a huir de ese lugar pero desgraciadamente un hombre blanco algo gordo y de cara redonda y bajito me había visto.
Esa noche no pude dormir del todo tranquila. A la mañana siguiente me encontraba en el cine mirando una película de zombis bastante impresionante a decir verdad. En la salida del cine aparece el mismo señor blanco de cara redonda quien me empieza a hablar influyéndome a que me una a su grupo (debería ser el mismo de la fiesta de anoche y, de hecho, lo era). Algún impulso extraño me lleva a unirme a ese grupo al cual siempre noté muy extraño.
Todo iba bien hasta que advertí quiénes era y qué hacían. Me quise escapar pero ya era tarde: lograrían convertirme en zombi como ellos. Entonces comienza la persecución.
Puedo utilizar el poder del vuelo pero no en demasía de modo que escapar a pie podría ser un tanto más rápido, así que la escapada se daría de esas dos formas.
La persecución continúa sin hacerse más amena, de hecho, se acrecentaba cada vez más hasta llegar a un bosque donde en sus profundidades se encontraba una casa que por dentro era blanca y luminosa pero con un dejo lúgubre.
Hacía rato ya que mis persecutores no se encontraban a simple vista, de modo que pensaba que los había perdido. ¡Pero no! Ellos estaban exactamente en la misma casa con un plan diseñado exclusivamente para eliminarme.
En los recónditos lugares de aquella casa se encontraban cada uno de los integrantes del grupo (que admito que eran unos cuantos) con dos armas blancas, preferentemente cuchillas, dispuestas a aniquilarme para luego convertirme en zombi. Pude escapar bastante bien recibiendo algún que otro rasguño pero evitando las gotas de sangre a pesar de que cada uno de los negociadores de la muerte se encontraban en lugares estratégicos y bien escondidos de modo que siempre me agarraban de sorpresa sin poder ahuyentar los problemas.
Al final atravieso una cocina ya muy confiada mientras abría la puerta y se encontraba el integrante más matón de todos con dos cuchillas y un cartel que no recuerdo exactamente qué decía pero indicaba que ese era el final de mi andar. Toda esta descripción la puedo hacer de un vistazo de pocos segundos porque al instante, ya sin fuerzas para defenderme, siento el terrible dolor y ardor que ocasiona un corte profundo en la mano y el que inmovilizaba: un corte profundo en la pierna. Ya espantada por todo lo ocurrido, me limito a empujarlo y correr a más no poder con todos los dolores, rasguños y ardores que atacaban a mi ya cansado cuerpo llegando al patio de aquella mortífera casa cuando solamente observo y apenas siento en mi cuerpo como aparece mi imagen enfrentándose a la llamada de la muerto y a los ex colegas de un grupo maldito quienes me rodeaban dispuestos todos y cada uno de ellos a matarme cuando el último matón me corta a la mitad convirtiendo así cada mitad en un zombi que ningún parecido tenía conmigo y ya los negociadores de la muerte se habían convertido en zombis grises también. Esas imágenes por suerte las pude simplemente ver y apenas sentir pero eso no significaba que no me hubiera ocurrido [De hecho era mi espíritu muerto quien relataba todas estas historias…]
Segunda vida mortificada: Me volvía a encontrar en el cine, esta vez completamente sola volviendo a ver la misma terrible película de zombis pero consciente de todo lo que me podría pasar en las consiguientes horas y proponiéndome a mí misma cambiar todos los hechos sabiendo que se me había dado la oportunidad de vivir una segunda vida proponiéndome la misma complicada situación. Al salir del cine ya sabía hasta a quién iba a ver: allí se encontraba en la calle de en frente el señor blanco, gordo, bajito y su cabeza redondeada esperándome para la propuesta que llevaría a mi muerte. Su mirada parecía que sabía muy bien qué tendría que hacer, incluso reflejaba también que sabía todo lo que había pasado en mi anterior vida con el propósito de repetir el dolor de mi muerte sin la posibilidad de volver a vivir por enésima vez la misma vida para evadir tales acontecimientos.
Entonces, luego de aquellos pensamientos me decidí a salir del cine. Allí estaba el señor de cara redonda esperándome y como lo ignoro me empieza a seguir. Se acercaba a pasos acelerados de modo que empiezo a correr cuando por fortuna aparece una chica que era mi amiga y nos dirigimos tranquilamente a su casa cuando ya (al cambiar la disposición de los hechos) había perdido la vista del negociador de las muertes…
Primera y errónea vida: Me encontraba aparentemente en mi hogar en plena noche cerrada, no podía dormir a causa de una fiesta que se celebraba en la casa contigua. Me acerco para ver qué hacían y parecía una fiesta normal con un dejo de rareza que se sentía en el aire. En un abrir y cerrar de ojos la rareza comenzaba a notarse cuando la magia macumbé había tomado las mentes de los invitados. En ese preciso instante fue cuando comencé a huir de ese lugar pero desgraciadamente un hombre blanco algo gordo y de cara redonda y bajito me había visto.
Esa noche no pude dormir del todo tranquila. A la mañana siguiente me encontraba en el cine mirando una película de zombis bastante impresionante a decir verdad. En la salida del cine aparece el mismo señor blanco de cara redonda quien me empieza a hablar influyéndome a que me una a su grupo (debería ser el mismo de la fiesta de anoche y, de hecho, lo era). Algún impulso extraño me lleva a unirme a ese grupo al cual siempre noté muy extraño.
Todo iba bien hasta que advertí quiénes era y qué hacían. Me quise escapar pero ya era tarde: lograrían convertirme en zombi como ellos. Entonces comienza la persecución.
Puedo utilizar el poder del vuelo pero no en demasía de modo que escapar a pie podría ser un tanto más rápido, así que la escapada se daría de esas dos formas.
La persecución continúa sin hacerse más amena, de hecho, se acrecentaba cada vez más hasta llegar a un bosque donde en sus profundidades se encontraba una casa que por dentro era blanca y luminosa pero con un dejo lúgubre.
Hacía rato ya que mis persecutores no se encontraban a simple vista, de modo que pensaba que los había perdido. ¡Pero no! Ellos estaban exactamente en la misma casa con un plan diseñado exclusivamente para eliminarme.
En los recónditos lugares de aquella casa se encontraban cada uno de los integrantes del grupo (que admito que eran unos cuantos) con dos armas blancas, preferentemente cuchillas, dispuestas a aniquilarme para luego convertirme en zombi. Pude escapar bastante bien recibiendo algún que otro rasguño pero evitando las gotas de sangre a pesar de que cada uno de los negociadores de la muerte se encontraban en lugares estratégicos y bien escondidos de modo que siempre me agarraban de sorpresa sin poder ahuyentar los problemas.
Al final atravieso una cocina ya muy confiada mientras abría la puerta y se encontraba el integrante más matón de todos con dos cuchillas y un cartel que no recuerdo exactamente qué decía pero indicaba que ese era el final de mi andar. Toda esta descripción la puedo hacer de un vistazo de pocos segundos porque al instante, ya sin fuerzas para defenderme, siento el terrible dolor y ardor que ocasiona un corte profundo en la mano y el que inmovilizaba: un corte profundo en la pierna. Ya espantada por todo lo ocurrido, me limito a empujarlo y correr a más no poder con todos los dolores, rasguños y ardores que atacaban a mi ya cansado cuerpo llegando al patio de aquella mortífera casa cuando solamente observo y apenas siento en mi cuerpo como aparece mi imagen enfrentándose a la llamada de la muerto y a los ex colegas de un grupo maldito quienes me rodeaban dispuestos todos y cada uno de ellos a matarme cuando el último matón me corta a la mitad convirtiendo así cada mitad en un zombi que ningún parecido tenía conmigo y ya los negociadores de la muerte se habían convertido en zombis grises también. Esas imágenes por suerte las pude simplemente ver y apenas sentir pero eso no significaba que no me hubiera ocurrido [De hecho era mi espíritu muerto quien relataba todas estas historias…]
Segunda vida mortificada: Me volvía a encontrar en el cine, esta vez completamente sola volviendo a ver la misma terrible película de zombis pero consciente de todo lo que me podría pasar en las consiguientes horas y proponiéndome a mí misma cambiar todos los hechos sabiendo que se me había dado la oportunidad de vivir una segunda vida proponiéndome la misma complicada situación. Al salir del cine ya sabía hasta a quién iba a ver: allí se encontraba en la calle de en frente el señor blanco, gordo, bajito y su cabeza redondeada esperándome para la propuesta que llevaría a mi muerte. Su mirada parecía que sabía muy bien qué tendría que hacer, incluso reflejaba también que sabía todo lo que había pasado en mi anterior vida con el propósito de repetir el dolor de mi muerte sin la posibilidad de volver a vivir por enésima vez la misma vida para evadir tales acontecimientos.
Entonces, luego de aquellos pensamientos me decidí a salir del cine. Allí estaba el señor de cara redonda esperándome y como lo ignoro me empieza a seguir. Se acercaba a pasos acelerados de modo que empiezo a correr cuando por fortuna aparece una chica que era mi amiga y nos dirigimos tranquilamente a su casa cuando ya (al cambiar la disposición de los hechos) había perdido la vista del negociador de las muertes…
sábado, 6 de marzo de 2010
Cavilaciones

Son esos días en los que me detengo a pensar en los acontecimientos pasados; y ese día es hoy, aquí, en este momento, sintiendo el roce de la lapicera con la hoja de papel, en medio de tanto silencio y quietud.
Me detengo cavilando ahora si en que mis situaciones normales fueron dadas para que sean siempre así. A la mínima de cambio en este tipo de tesitura, el miedo se apodera de mí soberanamente. No deseo considerarme un "lobo estepario" pero admito que tengo y tuve muchas de sus características, la soledad tan sombría y a veces placentera, sentirse fuera de este mundo y parte de otro totalmente diferente, espiritual y sensible.
Espero mucho más de lo que tengo y no puedo soportar la triste situación de mi propia cotidianeidad, pero una vez que aquello cambió no resultó ser lo que pensaba, aunque fuese sólo unos pequeños y cálidos momentos, no puedo dejar de pensar en que quizás dentro de la cotidianeidad todo estuviese mejo. Dejar de tratar de cambiar mi situación a toda costa y vivir la vida que tengo ahora en estos instantes, escribiendo y leyendo sin esperar una única cosa pero añorando muchas otras, y dejar que el tiempo, el destino, el azar o quien sea decida qué cambios hacer y cómo hacerlos. Dejar el fluir el tiempo como dejo que el oleaje del mar me lleve en una plácida cama de pequeñas y reconfortantes olas.
El destino es un medio que ataña a muchas personas, pero no quiero ser parte de la multitud de siempre y olvidarme por completo de ese miedo, tengo muchos otros por los cuales fria y calculadamente preocuparme; otra vez iré contra la corriente, aunque para ello haya que bracear con ganas.
Llegó la hora, pues, de salir del ostracismo.
domingo, 28 de febrero de 2010
¡Oh proceloso! ¡Oh mar!
El cielo ardía al caer el atardecer. El mar había enclarecido en una tonalidad verdosa que contrastaba con los diversos azules del cielo y a lo lejos, un anaranjado ardiente que luego derivó a un rosa fugaz.
La blanca espuma en las orillas del proceloso revoloteaba como un pedacito de nube a causa de la ventolina por la húmeda arena. El viento frío azotaba desde el mar con un dejo salado en el aire.
El muelle se divisaba a lo lejos pero de a poco se acercaba haciéndose cada vez más grande.
Nos preguntábamos por qué nadie había llamado en busca de nuestro paradero mientras observábamos el mar en vuelta al descanso, en busca del lecho.
El aire marítimo, natural y sencillo construía una paz en el andar, despejando la mente, limpiando impurezas.
¿Qué sería de nosotros si viviéramos acá? ¿Acaso sentiríamos esta pureza de aire si la misma fuera permanente?
La blanca espuma en las orillas del proceloso revoloteaba como un pedacito de nube a causa de la ventolina por la húmeda arena. El viento frío azotaba desde el mar con un dejo salado en el aire.
El muelle se divisaba a lo lejos pero de a poco se acercaba haciéndose cada vez más grande.
Nos preguntábamos por qué nadie había llamado en busca de nuestro paradero mientras observábamos el mar en vuelta al descanso, en busca del lecho.
El aire marítimo, natural y sencillo construía una paz en el andar, despejando la mente, limpiando impurezas.
¿Qué sería de nosotros si viviéramos acá? ¿Acaso sentiríamos esta pureza de aire si la misma fuera permanente?
jueves, 4 de febrero de 2010
Y comencé a cavilar...
Qué de Eneros...
Si tan sólo pudiera revivirlos una y otra vez lo haría.
En el antaño me habría quejado todo Enero de la desgracia que todo adolescente sufrió en algún momento que se llama aburrimiento.
Este verano fue inolvidable debido a la gente que conocí, sin ellos el verano habría hecho "mutis por el foro" y me habría olvidado de él fácilmente.
Las extremas clases de Step y Mix latino ayudaron a que mi verano se viera más liviano y agradable todos los días, al principio me costó muchísimo pero luego se hizo cotidiano y placentero. Los "gritos" de aliento de las profesoras mientras que el enésimo abdominal comenzaba a doler y eso era solo el principio de un trabajo duro que cada vez se hacía más intenso en las cuentas de Rosana: "¡5..6..7.. 8 más!" Escuchar esa palabra seguida del ocho daban ganas de aniquilar a la fabulosa Rosana pero para evitar esos pensamientos pesimistas y mortuorios comenzaba a tararear de cualquier manera la canción que se escuchaba en el momento con tal de olvidar el dolor, y... ¡Eureka! ¡Daba resultado! Por unos segundos menos de dolor podría hasta cantar la canción completa si es que la conocía.
Luego de una hora de subir y bajar del step, hacer abdominales y todo tipo de "localizada del dolor" venía la legendaria clase de Mix latino en la cuál el cansacio predominaba de antemano pero jamás me redimía ante él y comenzaba la clase tranquila hasta que volvía "Miss Localizada" a arruinarme los planes de rellano mientras bailaba. Y nuevamente comenzaban los gritos de alientos que esta vuelta venían de parte de Mariela quién perpetuamente me miraba gritando "¡Dale!" cuando me detenía en los ejercicios y el dolor no cesaba.
A pesar de todo, al finalizar las dos horas de trabajo duro, salía con una sonrisa de oreja a oreja del gimnacio, sintiéndome mas segura en el camino a la felicidad, es decir, en el camino a ser "más flaca", un camino que optamos la mayoría de las mujeres y algunas llegamos, para no decir muy pocas.
"La" caminata con Juli y Ari, fue genial, creo que jamás he caminado tantas cuadras seguidas en mi vida; las "actuaciones" en lo de Juli, hechas básicamente por Ari, Car y Manu. Aquellas tardes de locura que pasaban apresuradamente y cada momento siempre era y será único, compartir nuestros escritos también fue algo para regocijarse.
Tocar la guitarra y cantar con los chicos de la JAR (algunos), ir a la casa de Gonza.
No hay mucho más que nombrar porque aquellos son los momentos inolvidables, son aquellas pequeñas cosas las que realmente constituyen un Enero de maravillas. Incluso pude olvidar el mundo de fantasía y vivir una realidad que no está tan mal, una realidad que incluso... me pudo hacer feliz.
Si tan sólo pudiera revivirlos una y otra vez lo haría.
En el antaño me habría quejado todo Enero de la desgracia que todo adolescente sufrió en algún momento que se llama aburrimiento.
Este verano fue inolvidable debido a la gente que conocí, sin ellos el verano habría hecho "mutis por el foro" y me habría olvidado de él fácilmente.
Las extremas clases de Step y Mix latino ayudaron a que mi verano se viera más liviano y agradable todos los días, al principio me costó muchísimo pero luego se hizo cotidiano y placentero. Los "gritos" de aliento de las profesoras mientras que el enésimo abdominal comenzaba a doler y eso era solo el principio de un trabajo duro que cada vez se hacía más intenso en las cuentas de Rosana: "¡5..6..7.. 8 más!" Escuchar esa palabra seguida del ocho daban ganas de aniquilar a la fabulosa Rosana pero para evitar esos pensamientos pesimistas y mortuorios comenzaba a tararear de cualquier manera la canción que se escuchaba en el momento con tal de olvidar el dolor, y... ¡Eureka! ¡Daba resultado! Por unos segundos menos de dolor podría hasta cantar la canción completa si es que la conocía.
Luego de una hora de subir y bajar del step, hacer abdominales y todo tipo de "localizada del dolor" venía la legendaria clase de Mix latino en la cuál el cansacio predominaba de antemano pero jamás me redimía ante él y comenzaba la clase tranquila hasta que volvía "Miss Localizada" a arruinarme los planes de rellano mientras bailaba. Y nuevamente comenzaban los gritos de alientos que esta vuelta venían de parte de Mariela quién perpetuamente me miraba gritando "¡Dale!" cuando me detenía en los ejercicios y el dolor no cesaba.
A pesar de todo, al finalizar las dos horas de trabajo duro, salía con una sonrisa de oreja a oreja del gimnacio, sintiéndome mas segura en el camino a la felicidad, es decir, en el camino a ser "más flaca", un camino que optamos la mayoría de las mujeres y algunas llegamos, para no decir muy pocas.
"La" caminata con Juli y Ari, fue genial, creo que jamás he caminado tantas cuadras seguidas en mi vida; las "actuaciones" en lo de Juli, hechas básicamente por Ari, Car y Manu. Aquellas tardes de locura que pasaban apresuradamente y cada momento siempre era y será único, compartir nuestros escritos también fue algo para regocijarse.
Tocar la guitarra y cantar con los chicos de la JAR (algunos), ir a la casa de Gonza.
No hay mucho más que nombrar porque aquellos son los momentos inolvidables, son aquellas pequeñas cosas las que realmente constituyen un Enero de maravillas. Incluso pude olvidar el mundo de fantasía y vivir una realidad que no está tan mal, una realidad que incluso... me pudo hacer feliz.
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